La mayoría de restaurantes hace «marketing» a base de descuentos y comisiones a plataformas — es decir, comprando clientes con su propio margen. El marketing digital bien hecho invierte la ecuación: te hace visible cuando alguien decide dónde comer y convierte a cada cliente en un dato que puedes volver a activar gratis. Así se monta.
Quédatela para consultarla cuando quieras. Sin spam: solo la guía y, si quieres, una auditoría gratuita.
1. Tu ficha de Google es tu primera carta
El 80% de las decisiones «dónde cenar esta noche» se toman en Google y Google Maps. Tu ficha decide antes que tu cocina:
- Fotos reales y apetitosas (mínimo 20: platos, sala, terraza, equipo) renovadas cada temporada. Las fotos son el factor nº1 de clic.
- Menú actualizado y con precios — la ficha con menú recibe muchas más solicitudes de ruta y llamadas.
- Categorías y atributos completos: terraza, opciones vegetarianas, apto celíacos, admite perros… cada atributo es un filtro de búsqueda que ganas.
- Botón de reserva conectado a tu sistema (mejor directo que vía plataforma con comisión).
- Publicaciones semanales: plato de la semana, menú del día, eventos. Señal de negocio vivo.
2. Reseñas: el sistema del que vive tu ranking
En hostelería las reseñas son el algoritmo entero: cantidad, frecuencia, puntuación y respuestas deciden tu posición en el mapa. El sistema mínimo: QR de reseña en el ticket o en la mesa, petición verbal en el momento del café («si os ha gustado, nos ayuda muchísimo una reseña»), y respuesta a todas en 48h mencionando platos y zona de forma natural. Las negativas, siempre con calma y solución: las leen tus futuros clientes, no el que se quejó.
3. Instagram y TikTok: el escaparate local
- Formato ganador: vídeo corto de plato saliendo de cocina, barra o terraza con ambiente. Sin producción: móvil + luz natural.
- Geolocalización siempre: ubicación y hashtags de ciudad en cada publicación; tu cliente está a menos de 20 minutos.
- 3-4 publicaciones/semana constantes valen más que rachas. Reutiliza: un plato = foto + reel + story.
- Microinfluencers locales: una visita de un perfil foodie de tu ciudad (a cambio de la cena) llena más mesas que cualquier cartel.
4. Reservas directas > plataformas
TheFork y similares aportan visibilidad, pero cobran comisión por comensal y se quedan los datos del cliente. Estrategia sana: úsalas para captar clientes nuevos, pero pon el botón de reserva directa (web, Google, WhatsApp) en todos tus canales propios y pide el email/teléfono en cada reserva. El objetivo a 12 meses: que la mayoría de reservas no pague peaje.
5. Tu base de datos: el activo que nadie te quita
- Captura: WiFi con registro, QR de la carta con sorteo mensual, reserva con email.
- Activa: un email o WhatsApp al mes con novedades de carta, eventos y temporada — no descuentos: motivos para volver.
- Automatiza: mensaje de cumpleaños con detalle de la casa, reactivación a quien no viene hace 3 meses. Un cliente recurrente cuesta 5 veces menos que uno nuevo.
6. Publicidad local con cabeza
Presupuestos pequeños y quirúrgicos: campañas de Google Ads sobre «restaurante + [tipo de cocina] + [ciudad]» en un radio de 10-20 km, y Meta Ads geolocalizadas para eventos, menús especiales y temporada. En zonas turísticas, campañas en inglés/holandés según la nacionalidad de tus mesas. 200-400€/mes bien segmentados se notan; 1.000€ sin segmentar, no.